miércoles, 26 de noviembre de 2008

La Asociación feminista Clara Campoamor afirma que existen denuncias falsas y que son los abogados los que "instigan" el engaño

Vitoria. Lo suyo es callo. Hace más de dos décadas que defiende los derechos femeninos y, por eso, no está dispuesta a que las falsas denuncias para acelerar los procesos de divorcio "deslegitimen a quienes han elaborado la ley integral de violencia de género y pongan en entredicho la dignidad de las mujeres que sí han sido agredidas". A la presidente de la asociación Clara Campoamor, Blanca Estrella Ruiz, no le tiembla la mano. "Si descubro un solo caso, aunque sea sólo uno, responderemos con todo el peso de la ley", advierte. Aquí en Álava, y donde sea. Tiene claro que "no deben pagar el pato las verdaderas víctimas, que su presente y su futuro se vea afectado" por un delito tan grave como éste. "Un delito de Estado".
No obstante, para poder actuar con garantías Ruiz cree que la ley integral de violencia debe ir más allá. Dentro de unos meses, Clara Campoamor va a exigir al Gobierno central la inclusión de "un correctivo" que contemple castigos penales para las personas que intenten engañar a los tribunales al interponer denuncias falsas por malos tratos. Para ellas y, muy especialmente, para "quienes las inducen". La presidenta de la asociación está convencidísima de que "a ninguna mujer del mundo se le ocurre hacer algo así". A su juicio, esta aberrante práctica se cocina "en los despachos de abogados sin escrúpulos". "Ellos les explican en qué consiste esta normativa y cómo pueden lograr con más facilidades las cosas si acusan a sus parejas de haber sido agredidas", afirma.
Por eso, Ruiz pide a los jueces que estén muy atentos en cada caso y, si detectan que algo huele muy mal, "hablen con las mujeres para llegar al fondo del asunto". "Deben preguntarles por qué se les ha ocurrido hacer algo así, hasta descubrir quién les ha convencido. Los inductores deben ser condenados gravemente", opina la presidenta de Clara Campoamor, quien pese a no cuestionar esta realidad se apresura a corregir a los expertos consultados por este periódico al asegurar que "el fenómeno no es creciente". "Hay que condenar a quienes usan una herramienta democrática para su beneficio personal". >d.n.a.

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