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miércoles, 16 de diciembre de 2009

El hombre que estuvo en prisión por denuncias falsas sigue sin ver a su hijo

José Antonio Santos, el hombre que pasó 11 meses en prisión por las ocho denuncias falsas de su ex pareja, aseguró ayer que, a pesar de que la Justicia le ha dado la razón, sigue sin poder ver a su hijo, que actualmente tiene 12 años y al que no ha podido visitar desde que su ex mujer comenzó a denunciarle, en el año 2005.
José Antonio Santos aseguró ayer que su particular "calvario" aún no ha concluido. Los jueces le dieron la razón en junio pasado, cuando archivaron la última denuncia presentada por Raquel V., su ex esposa, que le acusó de haberle atacado con un cúter, pero que los forenses determinaron que estas heridas pudo hacérselas ella misma. Este padre de 39 años recuerda que en junio se firmó finalmente el divorcio y está abonando la pensión de alimentos que se le ha impuesto, pero todavía no se ha establecido el régimen de visitas en el denominado punto de encuentro para que pueda reanudar los contactos con el niño.El problema está en que antes de que se inicien las visitas en el punto de encuentro los padres deben someterse a una serie de entrevistas, y todo ello conlleva un trámite que se está retrasando durante meses. José Antonio explica que, en principio, le dijeron que podría volver a ver a su hijo en este mes de diciembre, pero las fechas de Navidad se aproximan y los contactos no se han producido.El padre tenía "mucha ilusión" por reanudar las visitas con su hijo, así como la abuela paterna del pequeño. El juzgado ha dirigido un oficio al punto de encuentro para tratar de agilizar los trámites y que el reencuentro se produzca en enero próximo, pero todo apunta a que no podrá producirse antes de que pase la festividad de los Reyes Magos. "Después de todo lo que he pasado, me están fastidiando que no pueda ver a mi hijo, y no lo veo desde hace aproximadamente cinco años", lamentó José Antonio Santos.
Este vecino de La Rinconada, que durante todo su tiempo en prisión estuvo apoyado por su familia y por su pueblo, pide a los jueces que aceleren los trámites para que el reencuentro con su pequeño sea una realidad cuanto antes. "Creo que deberían darse un poco de prisa. Me siento desolado porque esto me ocurre ahora que puedo rehacer mi vida", aseveró.La historia de José Antonio apareció publicada en todos los periódicos del país y abrió una polémica sobre las denuncias falsas en los casos de malos tratos. Entre diciembre de 2005 y abril de 2008 su ex mujer presentó ocho denuncias por agresiones y acudió a numerosos programas de televisión para afirmar que no sabía "cómo pedir protección para no ser la próxima en la lista" de mujeres asesinadas. Ahora se enfrenta a un proceso por un delito de denuncia falsa.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Un grancanario denuncia la “sustracción” y “retención” de su hijo por su ex mujer en Colombia

David Ojeda Bordn, vecino de Las Palmas de Gran Canaria y de 29 años de edad, ha presentado una denuncia ante el Juzgado de Instrucción nmero 53 de Madrid por la presunta “sustracción internacional y retención ilcita” de su hijo, de 18 meses, por parte de su ex mujer que “lo retiene” en Colombia. La mujer, de 29 años y natural de Bogotá, tenía que haber devuelto el pasado 1 de octubre al pequeño, que nació el 10 de abril de 2008, a su padre por orden judicial, ya que ambos comparten el regimen de guarda y custodia y el regimen de visitas del menor, que establece que el niño debe residir seis meses en Colombia y otros seis en España, segn informa a Europa Press el progenitor, que asegura no mantener contacto telefonico con su hijo. Ojeda asegura que su ex esposa “ha incumplido el convenio de separacion suscrito por los dos y ordenes internacionales españolas”, al no haberle entregado al niño el pasado 1 de octubre en el aeropuerto de Barajas, por lo que decidió interponer la denuncia el mismo dia en el Juzgado de Instruccion nmero 53 de Madrid y esta a la espera de la resolucion judicial.

Afirma que su ex pareja alega “todo tipo de calumnias” para no entregarle al niño, que es ciudadano español, pero no tiene la nacionalidad colombiana, ya que sus padres solicitaron mediante escrito en noviembre de 2008 al Ministerio de Relaciones Exteriores, y en ejercicio de la patria potestad, la renuncia a la nacionalidad colombiana de su hijo. A ello se suma el hecho de que el nio tiene una visa de extranjero temporal que se le acabar el proximo 3 de noviembre, advirtió.
“QUIERO RECUPERAR A MI HIJO”

“Yo lo que quiero es tener a mi hijo y tiene que traerlo la justicia espaola. Quiero recuperar a mi hijo cuanto antes y denunciar este rapto. Estn jugando con un menor”, afirmó Ojeda, que, segun su versión, aunque llama al niño no le dejan “hablar con el por telfono”. “La unica respuesta que me dan es via email y es: “Su hijo esta bien””, aseveró. “No puedo ver su foto porque me pongo enfermo”, añadió emocionado el hombre. No obstante, aseguró que “la espera es desesperante”, ya que “hace cuatro meses” que no escucha “la voz del niño por telfono”. Igualmente, admite que no va a buscar a su hijo a Colombia porque esta esperando lo que determina la justicia española, aunque reconoce que esta “es lenta”.
PATRIA POTESTAD COMPARTIDA

Explicó que, segn el convenio regulador del 29 de julio de 2008 que acompaña a las demandas de separacion de mutuo acuerdo tras cuatro años de relacion, se acordo la patria potestad compartida respecto al menor, acordandose entre ellos establecer la guarda custodia compartida hasta que cumpla la edad de dos años y medio. Durante este periodo, el menor disfrutara seis meses con su madre y otros seis con su padre.
En virtud de dicho acuerdo al padre le corresponde el primer periodo de seis meses de disfrute del menor, comenzado el dia uno del mes de octubre de 2008 y finalizando dicho perodo el 31 de marzo de 2009, fecha en la que el padre deba entregar el menor a la madre para su disfrute durante los seis meses siguientes, esto es, hasta el 31 de septiembre de 2009, momento en el que el primero lo tena que haber vuelto a recibir y as sucesivamente hasta que el menor cumpla los dos aos y medio.
En el momento en que el niño cumpla esta edad se acordó atribuir la guarda y custodia a la madre, mientras que se otorga al padre la totalidad de las vacaciones de verano y Navidades. Ademas, el documento precisa que todos los gastos que excedan del viaje de Canarias a Madrid seran por cuenta de la madre, es decir que el padre asumira unicamente los gastos por desplazamiento desde las islas a Madrid, debiendo asumir la madre, los gastos por otros desplazamientos necesarios para cumplir con el regimen de visitas. Igualmente, en el acuerdo figura que las partes autorizan al menor a viajar solo a partir de los seis años.

lunes, 19 de octubre de 2009

Argentina: Régimen de visitas por internet, una nueva opción para padres separados

En una medida que podría beneficiar a cientos de progenitores divorciados y que viven en distintas ciudades o provincias del país, una jueza santiagueña aplica la tecnología en comunicación para que padres puedan mantener contactos frecuentes y cotidianos con sus hijos menores a través de internet. Este novedoso “régimen de visitas a través de internet” es aplicado por la Dra. Mónica Bravo Mayuli, titular del Juzgado de Familia de la Segunda Nominación, quien implementó este novedoso método por primera vez en la provincia. Otro caso similar se anotó en un juzgado de Familia del Poder Judicial de Santa Fe. La decisión judicial consiste en la comunicación vía internet entre un padre y un hijo que viven separados, como consecuencia del incumplimiento del régimen de visita debido a la distancia porque el padre en cuestión vive en otra provincia.
La magistrada justificó a EL LIBERAL que la determinación judicial adoptada obedece a la necesidad de mantener el vínculo entre padre e hijo hasta el momento en que se produzca la visita presencial, como una manera de evitar lo que se conoce como síndrome de alineación parental. Aclaró que las comunicaciones por internet son regímenes de visita en que madre o padre que no viven en la misma ciudad o provincia pierden contacto con sus hijos.

Las comunicaciones por internet son una especie de régimen de visita para madres o padres que no viven en la misma ciudad o provincia."
Aunque por razones legales la jueza Bravo Mayuli no brindó precisiones acerca del caso santiagueño en cuestión, explicó el progenitor vivía en otra provincia y como no se podía reglamentar la presencia del hijo menor, “consideramos que debe mantener el vínculo por internet dos a tres veces en la semana, media hora por vez”. En este caso, fue el padre quien pidió este sistema de comunicación. Consideró la jueza que este método comunicacional “está dando buenos resultados porque no hemos tenido mayores planteamientos”. En este punto, indicó que en los Juzgados de Familia “estamos implementando la tecnología para que tomen contacto los progenitores que viven en otras provincias”.
Celulares Por otra parte, la Dra. Bravo Mayuli comentó que con la finalidad de no romper el contacto entre padre o madre no conviviente con sus hijos, “hemos llegado a disponer que les compren celulares a los hijos menores que superan los diez años de edad, para que el progenitor que está lejos pueda mantener comunicación en forma directa”. Indicó que para comprobar el cumplimiento de la resolución judicial, se le exige la boleta de compra al progenitor que está a cargo del menor. 

miércoles, 10 de junio de 2009

"Escogí mal a la madre de mi hijo"

Jesús Mosquera empieza cada mes en números rojos, debiendo treinta euros. "Vivo a costa de mi pareja y de mi padre". Perdió su empleo de administrativo después de siete años en la empresa debido a una depresión motivada por un divorcio "complicado". Luego probó suerte como comercial a media jornada, pero las constantes visitas de los agentes de Policía a su oficina también le costaron el puesto. Ahora está en el paro y recibe 520 euros. Debe pagarle a su ex mujer 550 euros en concepto de la mitad de la hipoteca y la pensión alimenticia de su hija de seis años.
Según el artículo 96 del Código Civil, el derecho a convivir en el domicilio conyugal va asociado a la patria potestad de la descendencia. Si un abogado no tiene escrúpulos puede optar por la vía rápida y aconsejar a la mujer que denuncie a su futuro ex esposo por violencia de género. Con ello, la casa ya está casi asegurada, además de la custodia de los pequeños. Mosquera atesora varios archivadores repletos de sentencias: las de malos tratos, las de secuestro de menores, las de incumplimiento de visitas, la del divorcio.
Absuelto "Según el atestado policial, el único golpeado fui yo" Su ex esposa le denunció por tres delitos: dos golpes y maltrato psicológico. En el supuesto primer golpe, el que se dio contra el grifo de la bañera, el acusado ni siquiera estaba presente. El segundo era un "esguince leve con gran componente subjetiva" en la muñeca derecha, según el parte médico. Tal y como queda probado en la sentencia, la lesión tuvo lugar cuando ella le metió las dos manos en los bolsillos de los pantalones vaqueros de él para "quitarle las llaves del coche", y él le sacó las manos de ahí. Sobre el acoso psicológico, la forense indica que se trata de una mujer con "personalidad depresiva" y con "ansiedad aguda", cuyo cuadro clínico no está asociado a la crisis de la disolución del matrimonio, sino más bien a su personalidad y a que "extrañaba su país de origen, Argentina, se sentía sola y que con su separación descubrió que los pocos amigos que tenía no lo eran".
Pero las sentencias llegan varios años después de las medidas cautelares impuestas en los juicios rápidos por violencia de género. Agentes de la Ertzaintza invitaron a Mosquera a abandonar el hogar conyugal en febrero de 2005, después de seis años de matrimonio y una denuncia por maltrato. "Sin embargo, según el atestado policial, el único que presentaba signos de golpes era yo", dice mientras enseña una cicatriz en la frente. También tiene la muñeca derecha resentida, después de que un día su mujer la emprendiera con él. "En un ataque de furia, una vez incluso levantó un televisor de 28 pulgadas para destrozarlo en el suelo". La primera vez que acudió a Urgencias del hospital de Galdakao para recibir asistencia médica, dos enfermeras se rieron de él cuando les explicó que su mujer le había pegado. No le creyeron hasta que rompió a llorar. "La siguiente vez no dije nada". No la denunció, ni siquiera la abandonó. "Quería estar con mi hija", asegura. Pero cuando su ex esposa trató de llevarse a la niña a Argentina, él se negó en redondo y fue entonces cuando llegó la denuncia de maltrato.
Rehacer la vida "Por suerte, tenía a mis padres". Vivían a sólo 100 metros del domicilio de la pareja. "Me instalé en mi antigua habitación y todavía hoy, después de cuatro años, sigo a caballo entre su casa y la de mi novia". Su pareja y él viven en un piso alquilado de 50 metros cuadrados que comparten con una pareja de jóvenes italianos. Dos habitaciones, un baño diminuto y un salón-cocina es todo el espacio del que disponen los cuatro. Así que cuando a Jesús le toca cuidar de la niña, va a casa de su padre. Su madre ya ha fallecido. "No hubiera sobrevivido sin ellos y mi pareja". Las denuncias de malos tratos no prosperaron. Jamás fue condenado por un delito que siempre negó. "Mi abogado de oficio me propuso declararme culpable y llegar a un acuerdo. Le dije que ni hablar". Se buscó un abogado particular y ahora arrastra una minuta de 30.000 euros que no sabe cómo y cuándo pagará. Por suerte, su novia es comprensiva. Para ella sólo tiene palabras de agradecimiento, además de amor. La conoció medio año después de abandonar su hogar y desde entonces no se ha separado de ella. Además, "adora" a su hija. Y la niña también la quiere, a pesar de que "su madre ha intentado crear tensión entre ellas". Asegura que tres informes psicológicos pusieron en duda la estabilidad emocional de su ex esposa, pero no fueron suficientes para concederle la patria potestad de su hija, que tanto solicitó. Además, durante seis meses no pudo ver a la niña, después de otra denuncia de su ex mujer. Mientras tanto, él la denunciaba a ella por incumplir el régimen de visitas, "pero los jueces sólo le imponían multas de 90, 180 y alguna de 300 euros".
Incluso ha llegado a buscar asesoramiento legal para denunciar a su esposa y que ella cargue con su factura del bufete de abogados, ya que ninguna de las denuncias contra él fueron condenatorias. "Pero todos me lo han desaconsejado, piensan que no conseguiré nada, excepto arruinarme un poco más". Ante la cuestión de si se siente un hombre maltratado, Mosquera responde que "nunca" se lo habían preguntado. "Pero pensándolo bien, físicamente me siento algo maltratado y psicológicamente, muy maltratado. Pero como más maltratado me siento es judicialmente, porque después de toda la mierda que he pasado y que aún arrastro, y me refiero a instituciones, estamentos judiciales y demás, nadie me ampara. Como si haber pasado por todo esto hubiera tenido que ser un deber o una obligación".
Matrimonio roto "Un día mi cuñado me dijo que no me dejaba marcharme de su casa hasta que tuviera un lugar estable donde vivir", explica Pedro Martínez, divorciado de 36 años. Y para entender el significado de estas palabras hay que conocer cuántas personas viven en casa: la hermana de Pedro y su marido, dos hijos de 19 y 22 del primer matrimonio de la mujer, el hijo de cinco años que la pareja tiene en común, a temporadas los padres de los hermanos y, desde que Martínez vive en casa, su hijo de tres años durante las tardes de los miércoles y un fin de semana alterno. Todo en 104 metros cuadrados.
Tan poca fortuna tuvo Martínez en su matrimonio como abundancia de cariño por parte de su familia. El 4 de abril de 1998 contrajo matrimonio y el 27 de mayo de 2007 abandonó por orden judicial la convivencia con su ex esposa, tras una denuncia por malos tratos que ella interpuso en el juzgado de Barakaldo. Le denunció por amenazarle con cortarle el cuello. La acusación no dio lugar a órdenes de protección ni de alejamiento y la sentencia, tampoco. "De hecho, retiró el recurso de la sentencia cinco días después de celebrarse la vista oral por nuestro divorcio", en el que la mujer se quedó con la custodia del niño y el derecho a vivir en la casa que compraron juntos en Sestao, y que él debe seguir pagando. Reconoce que tuvieron problemas de "falta de respeto mutuo" a causa de sendas infidelidades, "pero jamás la maltraté".
Ella trabajaba eventualmente y él pagaba la hipoteca que ahora sigue pagando a medias: 480 euros, más 300 de pensión alimenticia del niño, otros 300 por gastos varios -"garaje, teléfono móvil y una factura de Carrefour de cuando éramos pareja y de la que me tengo que hacer cargo"-, y otros 500 euros al mes para el abogado. Y es que en total, la factura del letrado asciende a 10.100 euros. "Mis padres y mis hermanos me pusieron el dinero sobre la mesa, pero lo rechacé, bastante están haciendo por mí". De su sueldo como conductor de Bizkaibus, le quedan unos 100 ó 150 euros al mes para sí mismo. Y fuma Winston.
Con este presupuesto, no puede permitirse "nada". "Me parece injusto, la ley debería cambiar. Me siento completamente discriminado y mi único delito ha sido tener un hijo y tenerlo con la madre equivocada". A Martínez le gustaría que la Ley de Divorcio cambiara y no discriminara a los hombres. "Como en Francia, que se liquidan los bienes gananciales y cada uno debe rehacer su vida con los mismos beneficios o con las deudas a partes iguales". Además, él solicitó la custodia de su hijo, que tiene un grado de autismo, y a pesar del resultado del examen psicosocial de ella la magistrada concedió la custodia a la madre. "No estoy aquí para mimar cada divorcio, me soltó la jueza. No lo olvidaré nunca".
Martínez, que como Jesús Mosquera es miembro de la Asociación de Padres y Madres Separados de Bizkaia, duerme en el salón y cuando su hijo pasa los fines de semana con él, se muda a la habitación de su sobrino pequeño, que cuenta con una cama nido, donde descansan los dos. A su vez, su sobrino duerme en el cuarto de sus padres. Tantos cambios no han maltrecho la relación con su hermana y su cuñado. "Sé que a mi hermana le sobro para tener una felicidad completa con su segundo marido y sus hijos, pero ella nunca me lo diría. Y, cuando su marido me dijo que no me dejaba marchar, ¡me descargó de tantas preocupaciones y sentimientos de culpa!".
De hecho, su hermana ha sido su apoyo incondicional. "Mi ex mujer estuvo haciendo un gran trabajo: un año y medio antes de interponer la denuncia por malos tratos estuvo metiendo cizaña y tratando de separarme de mi familia. En parte, lo consiguió. Cuando abandoné nuestra casa de Sestao hacía tiempo que ya no me hablaba con mi hermana. Pero fue ella la que me llamó enseguida y me dijo: Coge tus cosas y ven a casa ahora mismo. Y llevo ya dos años". Gracias a sus padres vislumbra un nuevo horizonte en su vida. En julio se mudará a un piso que tienen alquilado en Barakaldo y no le permitirán pagar un alquiler: "Se lo he dicho, pero ellos ni me dejan mencionar esa posibilidad". Cuando habla de la generosidad y amabilidad de su familia se siente a veces cohibido por todos los favores que le han hecho. Recupera la sonrisa cuando explica que su familia "es la mejor del mundo".
El divorcio de Pedro ha sido muy duro, con detalles propios de un telefilm. Por eso cuando se despide tras recibir un buena suerte responde: "Tiempo, para recuperarme necesito tiempo". Es consciente de que la próxima vez que se enamore no lo hará con "tanta facilidad". En el fondo sabe que algún día recuperará su vida y la ilusión por el amor. "Está a la vuelta de la esquina, la cuestión es querer cogerlo".
Padres divorciados El artículo 96 del Código Civil asocia el derecho a vivir en el domicilio conyugal a la custodia de los niños Algunos abogados sugieren interponer una denuncia por malos tratos para conseguir réditos rápidamente
Una mala praxis habitual Es vox populi. En algunos despachos de abogados es una práctica habitual sugerir a la clienta que interponga una denuncia por violencia de género para presionar en el proceso de divorcio. La sentencia tarda entre uno y dos años, pero las medidas cautelares llegan en apenas 24 horas gracias a los juicios rápidos que a tantas mujeres maltratadas ayudan. Anualmente, entre el 30 y el 40% de las órdenes de alejamiento y protección solicitadas por la supuesta víctima son denegadas en la CAV. Muchas son falsas. Pero mientras tanto la esposa se queda con la vivienda y la custodia de los hijos. "Ningún fiscal, juez y psicólogo se atreve a poner las cartas sobre la mesa porque ¿y si se equivocan? La vida de una mujer realmente maltratada correría peligro", indica el presidente de la Asociación de Padres y Madres Separados de Bizkaia (Abipase), Pedro Díez. El problema es que mientras la vivienda siga asociándose a la custodia de la descendencia y no se disuelvan automáticamente los bienes gananciales, las falsas denuncias por malos tratos siguen multiplicándose. "Hace seis años, uno o dos casos al año, ahora tengo treinta", resume una procuradora de Bilbao.

lunes, 4 de mayo de 2009

«Estuve 13 meses sin ver a mis hijas»

José Manuel ha pasado por juicios, detenciones y, lo que más le duele, por el alejamiento de sus hijas de 9 y 5 años. En cuanto a los puntos de encuentro familiares, tiene un sentimiento agridulce porque, en muchos momentos han sido su único recurso para ver a sus hijas, pero también ha pasado por momentos muy duros, como su detención cuando iba a realizar una de esas visitas.

Sus problemas comenzaron hace cuatro años cuando presentó la demanda de separación. «Ella me dijo que me iba a hacer sufrir». En esos momentos no vivía en Extremadura y poco después, su mujer, se marchó sin avisar. Gracias a su abogada se enteró de que estaba en Extremadura con sus hijas y él se vino para poder ver a las pequeñas, pero tardó 13 meses en conseguirlo. «En esos momentos se te pasa de todo por la mente, nadie sabe lo que es eso».
En estos años, además, su ex mujer ha presentado numerosas denuncias por maltrato físico y psicológico contra él. Ha sido absuelto de todas e incluso ha logrado una sentencia contra ella por denuncia falsa pero sigue enfrentándose a los tribunales. «En estos momentos, no seguimos la Constitución, cuando a mí me demanda soy culpable hasta que demuestre mi inocencia y no al revés», explica José Manuel que, tras recordar con dolor todos los procesos judiciales, sonríe orgulloso al decir que ha conseguido tener una buena relación con sus hijas a pesar de todo.
En cuanto a los puntos de encuentro, su experiencia ha sido complicada. Por una parte, le han ayudado a que su ex mujer no pudiese incumplir el régimen de visitas, pero confiesa que la falta de intimidad es muy desagradable. Además, tiene una historia en este espacio que relata divertido aunque fue uno de sus peores momentos. «Fui a recoger a mis hijas y sólo me dijeron que no estaban y no sabían por qué. Me fui a la Policía a poner la denuncia, para que constase que mi ex mujer no se había presentado y me dijeron: '¡qué bien!, te estábamos buscando para detenerte'. Me había puesto otra demanda y en lugar de ver a mis hijas, dormí en el calabozo. También archivaron esa causa, pero ese momento no te lo puede compensar nadie».
Para José Manuel es fundamental que se invierta en mediación familiar «para no llegar a estos extremos» y da un consejo a cualquier padre que tenga que pasar por un punto de encuentro. «Ellos solo apuntan lo que ven, nada más. Tú puedes estar desesperado, pero no se van a poner de tu parte y mucho menos, lo de siempre, si eres el padre».
En conclusión, José Manuel está dividido en cuanto a los puntos de encuentro. «La sensación es asquerosa de por sí pero si hacen que veas a tus hijas, pues hasta los aplaudes, es lo que hay y es lo único que podemos hacer».

viernes, 24 de abril de 2009

Le retiran la custodia a una madre por negar a su hija ver al padre

La Audiencia Provincial de Sevilla ha confirmado íntegramente la sentencia de un juzgado de Familia que decidió retirar la custodia de una niña a su madre porque de manera "reiterada" privaba a la menor de ver a su padre, hacia quien, según explicaba la resolución inicial, siente un "odio visceral" que ha reconducido a través de la propia niña. En la sentencia, la Sección Segunda de la Audiencia sevillana recoge que la situación emocional de "desequilibrio y frustración" de la madre ha derivado en una "actitud obstruccionista y sistemáticamente incumplidora" de la obligación de hacer posible el régimen de visitas, por lo que los magistrados han decidido confirman la guarda y custodia de la menor en favor del padre. En la sentencia de primera instancia, el juez de Familia Francisco Serrano explicaba que dicha madre evidenció su incapacidad para mantener la custodia, "causando un perjuicio y victimización a su hija", a quien había privado de su derecho de contactar con su padre y hermanos mayores "haciendo oídos sordos de los requerimientos y advertencias judiciales". El juez entendía que ha quedado "más que de manifiesto" la predisposición de la citada mujer a "no permitir y poner todo tipo de trabas a que su hija pueda tener una sana y saludable relación con su padre y hermanos". La sentencia ponía de manifiesto que se demostró que el progenitor que solicita la custodia tiene una capacidad acreditada para hacerse cargo de la pequeña "desde el instante en que la niña ha tenido una rápida y positiva integración en el núcleo familiar paterno", donde se encuentra "en un clima familiar adecuado, estable y seguro". Con el cambio de domicilio la niña, además, "no tendrá que cambiar de colegio ni de entorno de convivencia".

Valoración «positiva» El letrado que representa los intereses del padre de la menor, Francisco Antonio Moreno Bautista, ha valorado la sentencia de forma "muy positiva" porque hace "responsable" a la madre de la niña de la "imposibilidad" que tenía el padre de relacionarse con su hija. En este sentido, explicó que la Audiencia ha estimado que la madre "tenía una actitud obstruccionista e incumplidora" que "no hacía posible" el cumplimiento del régimen de su visitas que tenía su cliente antes de obtener la custodia de la pequeña.

jueves, 8 de enero de 2009

El juez Serrano de Sevilla le recrimina que acuse de drogadicto a su ex marido por despecho

El juez de Familia de Sevilla ha rechazado la petición de una madre para que su hija de 6 años deje de relacionarse con su padre, ya que se ha basado en una "interferencia parental" por despecho, con acusaciones falsas de ser drogadicto, no tener vivienda y frecuentar malas compañías.
El juez Francisco Serrano, en una auto al que ha tenido acceso Efe, reprocha a la madre haber sustentado toda su demanda en una "interferencia parental" para evitar el contacto de padre e hija, llevada por el "despecho" al tener conocimiento de que su ex esposo había entablado una nueva relación.
Dice el juez que a raíz de dicha nueva relación, entablada en octubre pasado, la mujer "ha buscado pretextos y justificaciones para impedir que el padre pueda ver y relacionarse con su hija", con una "actitud reiteradamente obstruccionista".
También ha sido entonces cuando la mujer "se ha acordado de que su ex esposo la había maltratado psicológicamente" e incluso recientemente ha llegado a ampliar la denuncia al maltrato físico, "aun cuando consta que llevan más de un año separados", dice el juez.
Estas denuncias están siendo tramitadas por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer, aunque entre sus primeras medidas la juez ha denegado la orden de protección solicitada por la denunciante, precisa el auto. El magistrado reprocha a la madre no haber aportado "ninguna prueba, aparte de su testimonio subjetivo" sobre la supuesta adicción a la cocaína de su ex esposo, con independencia de un consumo esporádico que ella misma también practicaba.
Recuerda el juez que el padre declaró de forma contundente en el juicio que "estaba dispuesto a someterse a cualquier prueba toxicológica que descarte el consumo habitual que se le imputa", y además la niñera que cuidó a la niña desde su nacimiento afirmó que no le vio consumir ningún tipo de droga ni apreció sus síntomas.
Sobre la falta de vivienda del padre, dice el juez que la abuela paterna dispone de ella y "está deseando volver a estar con su nieta", y además tal núcleo familiar "constituye un entorno adecuado que brinda a la niña estabilidad".
El auto rechaza las supuestas "malas compañías" imputadas al padre, que son solo una apreciación "subjetiva" de la madre y fruto de su despecho al enterarse de que su ex marido mantenía una relación con una mujer que además tiene otra hija.
También ha sido entonces cuando la mujer "se ha acordado de que su ex esposo la había maltratado psicológicamente"
Por todo ello, el juez ha acordado otorgar al padre el régimen de visitas habitual, cuyo cumplimiento debe ser "inexcusable", con la advertencia de que si la madre alega enfermedad de la menor, será examinada por el forense. Añade en su resolución que ante la "actitud reiteradamente obstruccionista que ha puesto en evidencia la madre", acordaría de inmediato el cambio de custodia a favor de su ex esposo en caso de cualquier incumplimiento de las visitas.

martes, 6 de enero de 2009

Separación conyugal y falsas denuncias: Quisiera vivir en un país donde un hombre no pueda ser denunciado impunemente de falsos malos tratos por una mujer, sólo para ser expulsado de la vivenda conyugal; o que en un proceso civil de divorcio, la juez no me haga abandonar en un plazo de 10 dias lo que era mi hogar, sólo porque he sufrido esas falsas denuncias; o que por pedir la custodia compartida de mis hijas, sentirrme tratado como un sospechoso por pedir esa custodia; o recibir impunemente denuncias (tàcticas) por incumplimiento de deberes familiares en los horarios de visita de mis hijas, ya que yo no puedo demostrar su falsedad, ni pagar los costes de mi defensa.
Quisiera vivir en un pais donde un divorcio no supusiera la sangría económica de un padre, tener un nivel de vida digno con mis ingresos, y no sufrir una penuria económica que mis hijas no comprenden.Este infierno, lo están sufriendo muchos hombres en este pais, con silencio e impotencia, bajo una injusta e implacable maquinaria judicial. A todo esto, pasados tres años, no tengo ya ningún vínculo con mi hija mayor, y la pequeña, Dios dirá.

lunes, 5 de enero de 2009

Cuatro años sin ver a su hija

Lleva cuatro años sin ver a su hija y está dispuesto a todo para volver a disfrutar de su compañía, incluso a iniciar una huelga de hambre. Raimundo Almeida está separado y asegura que su ex pareja le impide estar con su niña. Dice que no existen motivos legales que justifiquen el incumplimiento del régimen de visitas. Sus reivindicaciones hasta ahora han sido estériles.

La historia de Raimundo Almeida Afonso no es sólo la de un padre que lleva cuatro años sin ver a su hija. Detrás de su peripecia subyace la de centenares de progenitores divorciados que tampoco pueden estar con su prole. "Mi caso es el de muchos padres que están en la misma situación, porque no existen protocolos efectivos de actuación para evitar que manipulen a nuestros hijos", asegura Almeida, que es miembro de la asociación de padres y madres separados.
Su hija cumplió 11 años el pasado 27 de julio, pero ni Raimundo Almeida ni su familia pudieron verla ese día. Así están las cosas desde hace cuatro años, que fue cuando el padre abandonó La Aldea y se instaló en la capital grancanaria. Hasta entonces todos vivían en el municipio aldeano, primero como matrimonio y luego separados, pero a los pocos años del divorcio empezaron los problemas.Entonces el padre cayó en una depresión y se marchó a la capital. Ahora se encuentra con fuerzas para pelear por el derecho a estar con su hija. "Estoy dispuesto a ponerme en huelga de hambre y luchar hasta el final para poder verla", confiesa Raimundo. Según él, su ex mujer incumple el régimen de visitas impuesto por el juez, "porque dice que la niña no quiere estar con nosotros", añade.Ante esta situación, Almeida ha recurrido en varias ocasiones a la Dirección General del Menor del Gobierno de Canarias, a los fiscales y a los juzgados, "pero no hay nada que hacer", explica el progenitor, "porque me dicen que si la pequeña no quiere estar conmigo hay que respetarlo".Pero Raimundo no está dispuesto a resignarse.
En los últimos meses ha presentado tres denuncias por malos tratos psicológicos contra su ex esposa, e incluso ha solicitado la custodia de la niña, porque "su madre no la deja ver a nadie y vive recluida". Sin embargo, todas esas denuncias han sido archivadas, la última de ellas el pasado 25 de julio, pues los informes presentados certifican el buen estado de la pequeña. Algo que no comparte su padre.Raimundo sostiene que su hija no está creciendo en un entorno familiar sano, porque "es manipulada para declarar contra mí en los juicios, está desarrollando odio hacia su familia y no mantiene lazos afectivos con nadie", afirma Almeida. También lamenta que tampoco pueda relacionarse con sus abuelos y tíos, que viven en La Aldea y comparten hasta el garaje, según apunta su padre.La última vez que vio a la niña fue en el colegio, "pero se escondió de mí y eso es muy duro de asimilar", subraya Raimundo, quien pide a todos los padres que "no se callen y luchen por sus hijos para protegerlos de la manipulación".
A su juicio, el colectivo masculino de afectados por las separaciones carece de la fuerza y del apoyo necesarios para cambiar la situación actual, que casi siempre favorece a las mujeres cuando hay conflictos de esta índole. De ahí que reclame una aplicación generalizada de la custodia compartida, siempre y cuando el caso concreto sea susceptible de esa figura."Llevo cuatro años intentando recuperar a mi hija y no he conseguido nada, porque los mecanismos que ofrece el sistema no sirven para nada", concluye.

sábado, 3 de enero de 2009

Una jueza coruñesa amplía el régimen de visitas a un padre por el «obstruccionismo» de la madre

La responsable del Juzgado de Instrucción número 7 de A Coruña dictó un auto novedoso en la jurisdicción local, al ordenar la modificación del régimen de visitas de un niño por el reiterado incumplimiento por parte de la madre. Es la primera vez que una sala de instrucción modifica una orden dictada por un juzgado de familia, y esto ha sido posible basándose en un artículo del Código Civil en el que se prima ante todo la protección del menor.
Esta adopción de medidas cautelares se llevó a cabo después de que, el pasado 8 de junio, J.?M.?O.?S., el padre del pequeño, no pudiera llevárselo. Según recoge el auto, ese día le correspondía al progenitor visitar a su hijo en el punto de encuentro del Centro Fonseca, en donde se presentó a la hora fijada. Cuando la madre -E.?P.?A.- acudió con el pequeño, este se negó a ir con su padre, al parecer, porque ella así se lo había pedido. Ya el domingo anterior se había repetido la situación.
La abogada del padre, Cristina Martínez, solicitó al Juzgado de Instrucción número 7 que interviniera y que pidiera un informe al Centro Fonseca confirmando que estos encuentros con el progenitor no se habían producido, y los motivos por los que no se había cumplido el régimen de visitas. Una vez recibido ese documento, la jueza echó mano del artículo del Código Civil en el que se especifica que «el juez, de oficio o a instancia del propio hijo, de cualquier pariente o del Ministerio Fiscal, dictará, entre otras, las siguientes medidas: las disposiciones que considere oportunas a fin de apartar al menor de un peligro o de evitarle perjuicios».
Actitud perjudicial.- Valorando la información enviada desde el Centro Fonseca, «que permite corroborar la actitud obstructiva de la madre para que el padre pueda disfrutar de la compañía de su hijo, algo que se viene repitiendo desde hace más de un año», el juzgado cree probado que la conducta de E.?P.?A. «está claramente dirigida a perjudicar la relación paternofilial, y perjudica seriamente el interés de su hijo menor».
Por ello, la sala decidió modificar el régimen de visitas, aceptando como medida cautelar que el padre pueda disfrutar de la compañía del pequeño dos días a la semana en lugar de uno -sábados y domingos, de las 11 a las 20 horas-. Además, el auto especifica que la madre deberá dejar a su hijo en el punto de encuentro del Centro Fonseca a las 10.45 horas, «debiendo abandonar de forma inmediata el centro y sus inmediaciones».
En el escrito judicial también se advierte de que, de no cumplir estas órdenes, el personal del punto de encuentro «está perfectamente facultado para recabar el auxilio de las fuerzas y cuerpos de seguridad, para que obliguen a la madre a dar debido cumplimiento a lo ordenado en esta resolución judicial».
Por último, desde este juzgado de instrucción también se le recuerda a ambos padres que si en algún momento incumplen las medidas cautelares, pueden incurrir en un delito de desobediencia grave a la autoridad.

lunes, 13 de octubre de 2008

Derechos y obligaciones

La igualdad para todos los españoles es un concepto que ya tenemos o que debemos tener muy claro todos los ciudadanos, y, a excepción de alguna célula subversiva que todavía suelta ande por ahí sin control, los demás somos conscientes de que hay que respetar al prójimo y, lo mismo que exigimos y hacemos valer nuestros derechos, para que el mundo sea cada vez más convivible, debemos forzarnos en cumplir con todas y cada una de nuestras obligaciones.
Hasta el gobierno, que dice preocuparse de estos asuntos, ha puesto en su gabinete a una miembra de ministra para que dicha igualdad se lleve a cabo y nos respetemos los unos a los otros. En ello estamos todos los que comprendemos que para exigir derechos hay que observar todos y cada uno de nuestros deberes.Por ejemplo: lo mismo que el peso de la ley cae sobre el ex marido que incumple el pago de la pensión mandándolo a la cárcel, la igualdad consistiría en hacer lo propio con la ex esposa que no lleva a cabo escrupulosamente el régimen de visitas, no digamos si practica la alienación parental. La observancia por igual de las medidas y el respeto de ambos cónyuges en el cumplimiento de las obligaciones para con el otro, crea entre los dos la paz necesaria (ellos no lo saben) para conseguir la tan ansiada igualdad. O, lo que es lo mismo, la tranquilidad de observar que son satisfechos sus derechos hace que se produzca el equilibrio que los iguala. Que de no ser así, la descompensación provocará odios de tipo cainita, desencadenando un conflicto que no cesará hasta que uno de los cónyuges deje este mundo. Así de terrible, pero así de cierto.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

La incansable batalla de unos abuelos para ver a su nieto

"Luchamos por nuestro derecho a ver y relacionarnos con nuestro nieto, y no cederemos porque, además, está en juego el futuro del niño". Este es, en síntesis, el argumento que esgrimen Carlos y su mujer Carmen en defensa de la incansable batalla judicial que mantienen desde hace siete años para hacer valer su derecho a mantener el contacto con su nieto Mario, un niño de 11 años en la actualidad. El calvario sentimental y jurídico de Carlos y Carmen, ambos de 68 años, comienza el 12 de febrero de 2001 con la trágica muerte de su hijo José Miguel. Hasta esa fecha, el contacto entre la mujer de José Miguel y familia paterna de Mario había sido "intenso y estrecho". "Sin embargo, de repente, a los tres meses de la muerte José Miguel, la madre de Mario consideró que su vida había cambiado y empezó a distanciar al niño de nosotros, hasta el punto de enviarnos un requerimiento notarial en el que nos prohibió el acercamiento al niño bajo amenazas de ejercer acciones legales y penales", explica Carlos. En el mencionado requerimiento notarial, emitido el 10 de mayo de 2001, la madre de Mario alegó "que la actitud de acoso y oposición" de los abuelos "perjudica el normal desarrollo y evolución del menor".
"La madre se llevó al niño hace un año y desde entonces no lo hemos visto".- La iniciativa de la madre abocó a los abuelos a la vía judicial. "Entendíamos que Mario tenía derecho a poder relacionarse con la familia paterna para mantener y reforzar la afectividad ya existente", arguye el abuelo. Fruto de la demanda presentada por los abuelos, el juzgado número 1 de Ibi dictó en octubre de 2002 una sentencia en la que reconocía su derecho relacionarse con su nieto y fijó un régimen de visitas. Con todo, Carlos y Carmen estimaron insuficiente el régimen acordado por el juez y apelaron a la Audiencia de Alicante solicitando una ampliación del mismo. El alto tribunal dio la razón a los abuelos con una sentencia dictada el 28 de septiembre de 2004. En el apartado de fundamentos de derecho, la sala, la sección 6ª de la Audiencia de Alicante, señala textualmente: "No podrán impedirse sin justa causa las relaciones personales entre el hijo y otros parientes y allegados". "En este caso, las buenas relaciones que entre abuelos y nieto han existido desde su nacimiento, de forma que desde el fallecimiento del padre, la figura paterna se halla representada por los abuelos paternos, se debe derivar como necesaria consecuencia que se estime procedente y adecuado ampliar el exiguo régimen de comunicación de abuelos paternos y nieto", añade.
El juzgado de Ibiza sobre la base del mandato de la Audiencia, amplió el régimen de visitas el 10 de julio de 2006. La resolución señalaba que transcurrido un año, "se resolverá si procede mantener el presente régimen de visitas o hacer alguna valoración o modificación". Transcurrido ese año, la conclusión, según asegura Carlos, es ésta. "El 8 de agosto de 2007, la madre se llevó a Mario y desde entonces no lo hemos visto, y tampoco el juzgado se ha pronunciado".